UNA PIZCA DE COLOMBIA & SANTANDER EN NEW YORK FASHION WEEK
La moda sigue avivando las ideas, tendencias y referentes de este año, ahora el turno fue para el New York Fashion Week, desarrollado del 11 al 16 de febrero del 2026, se presentaron las colecciones de fall/winter 2026. Organizado por el Council of Fashion Designers of America, el cual planea el calendario de moda cada año.
La gran manzana siempre representa en la moda la oportunidad para compradores y prensa, un tip muy importante para los amantes de la moda es tener en cuenta que tipo de intenciones y personalidades invitan a las fashion weeks, en este caso el front row siempre es exclusivo para compradores y celebridades.
LA MODA SIENDO MÁS QUE MODA
NYFW está enfocado en estrategia y negocios, aquí notamos que la moda es más que la estética y las tendencias, es un sistema que mueve masas y recursos. Sin olvidar la prensa comercial como Harper´s Bazaar y Vogue US, inversionistas y compradores de grandes tiendas. Es un universo de plataformas de moda que sucede en una misma ciudad, todo al mismo tiempo, su objetivo también es el relacionamiento en la industria: marcas emergentes, marcas posicionadas, PR, producción.
Algunas casas de moda americanas que tuvieron su espacio en la semana fueron Ralph Lauren, Marc Jacobs, Calvin Klein, Carolina Herrera y Michael Kors.
Estas fechas son una obra en la moda que ofrecer una puerta grande a internacionalizarse, a cambiar las reglas y pasar de moda o marca con proyección local a visibilidad internacional, se obtiene capital simbólico, más allá de ventas, el presentarse en este fashion maxi space cambia la percepción adquirida en Colombia / Latinoamérica, su valor, su precio, su mercado y por supuesto, su venta en nuevos mercados. Esto debido a que cuando una marca se expande a escenarios tan respetados en el sistema la valorización y diseño de la misma se eleva para los espectadores y consumidores directos e indirectos de la marca.
EL PUENTE ENTRE EL DISEÑO COLOMBIANO Y LA OPORTUNIDAD
Alanna, A Modo Mio, C’emadier, Más Cincuenta y Siete by Love Me Jeans, Lorant & Co y Lyenzo, pertenecientes al segmento de prendas de vestir, así como Liza Herrera y Kernel Leather, representantes del segmento de calzado. Ocho marcas colombianas se presentaron con nombre y apellido en el marco de la pasarela FDLA “Fashion Designers of Latin America” de NYFW 2026.
Santander logró su participación mediante el programa [puente] creado por la Cámara de Comercio de Bogotá por medio de una rigurosa selección de la mano de curadores y expertos en la industria, quienes vieron en ellas una proyección y un propósito. Convertir estas marcas locales en marcas exportables resaltando así su origen y su ADN, por algún factor diferenciador que los identifique y los haya ubicado en el radar nacional con potencial de ser ubicados en la vista internacional.
No es una sorpresa en la industria escuchar sobre la moda y el talento colombiano, ya poseemos una fama de originalidad, de sabor, texturas y trabajos brillantes. Diseños colombianos como Silvia Tcherassi, Johana Ortiz, Agua bendita que han pavimentado un camino para marcas nacionales en la escena global, fundando un respeto y deseo por lo colombiano.
En Colombia somos conscientes de las maravillosas mentes creativas que nacen en el país y de las historias inspiradoras que se pueden contar a través de las colecciones y las técnicas que nos hacen e identifican como país. Para cruzar fronteras no basta sólo con el talento y las manos ingeniosas; se necesita de plataformas que sostienen, proyecten y acompañen en el proceso. Ahí es donde instituciones como la Cámara de Comercio de Bogotá, el programa sectorial de moda de “vístete de Colombia” y todo el equipo que lo conforman han hecho un trabajo excepcional al ser la brújula y el motor del talento colombiano. Gracias a estos espacios se han podido llenar algunas vitrinas internacionales, para construir el capital simbólico y económico que ha estado floreciendo cada vez más.
LA HORMIGA CULONA ES PROPORCIONAL AL EMPIRE STATE
“El Arca” la colección fall/Winter 2026 de Lyenzo, un apasionado trabajo de más de 14 personas detrás de la realización de cada detalle, con un poder artesanal que ha hecho a Lyenzo ser lo que es, una joya brillante dentro del fashion view. Esta es una marca insignia del slow fashion, enfocada en el trabajo de técnicas handmade que son traducidas y conectadas con el lujo, la sensibilidad y la autenticidad. Paletas de colores frías, cortes delicados que viajan alrededor de la figura femenina, además de una sastrería absurda como es costumbre en la marca.
Una virtud de Lyenzo es la dinámica que tienen en combinar universos estrictos del vestuario y transformar una intención nueva dentro de lo que ya se ha visto, fue evidente al integrar volúmenes, texturas y estampados en las salidas de la pasarela, sobre todo los abullonados con la elegancia magistral de las prendas de la marca. Vemos de nuevo las flores tan características de la mente creativa que ya hacen parte de la estética e identidad de la diseñadora, sin olvidar los recamados pacientes que caen como pequeñas cascadas de brillo valioso.
El styling de lado de la mente surreal de Ivan Dario Ramírez, concentrados en integrar los accesorios superiores como parte del diseño inicial. Los siempre nombrados maxi earrings, gorros predominantes “de invierno” y calzado irreverente, corpulento y grandioso que se adecuada perfecto a la situación que se planeó.
Por otro lado, el diseñador John Durán teletransportó la estética de Arial 12 al NYFW con la colección “Al sur”. Una marca femenina entregada al alma de la mujer, a su finura, su figura y elegancia, entre tonos negros, azules, tonos tierra y toques de estampados se vivió en New York el enfoque de la colección, un llamado al match entre las diferentes caídas del textil y al brillo del satín, sumado a esto, las capas de transparencias que hacen parte de lo que ha sido la esencia de esta marca santandereana.
Elementos específicos que nos recuerdan el arte del diseñador, como los plisados y las mangas poetas elevaron el romanticismo y el objetivo de la colección, ese sabor a su feminine essence pero el de Santander, de la tierra propia y de la mente de una persona que sueña alto y profundo. Ahora, hablando del complemento más sobresaliente en la moda, el styling en pasarela, lo vimos acentuado en los ojos, un maquillaje cargado, ahumado que expresaban miradas intensas. También, destacaron los recogidos abundantes y ondulados, una mezcla entre lo simple y audaz, sin tantos elementos que distrajeran la vista de los diseños y el arte de la colección.
Se podría decir que el made in Colombia se encuentra en uno de sus mejores momentos, como esa estrella que muestra su máximo brillo en un cielo despejado. La circulación de la moda colombiana no ha llegado como una tendencia, sino como un lenguaje posible y narrativo que lleva a conversaciones, que ha construido todo un sistema que se proyecta y se reconoce como un icono, un anhelo que se sabe que ahora, puede ser real en el país. Y aunque no hay mejor lugar para cosechar como la tierra propia, sin duda pisar y llevar nuestra identidad en territorios lejanos es un orgullo nacional y una manera de hacer que otros también eleven sus mentes creativas y las conviertan en realidades. Lo dijo una vez la diseñadora colombiana Amelia Toro “la moda es una forma de expresión cultural”.
