La moda cada vez se siente más propia, más rutinaria y más cultural, lo pudimos ver el pasado 20, 21 y 22 de mayo en el Bogotá Fashion Week. Donde la industria fue vista desde varios ángulos, permitiendo explorar más allá de lo estético y recordándonos que en la composición artística, empresarial y educativa también se habla de moda. Dentro del recorrido por sus llamadas “conversaciones”, pasarelas, wholesale y tienda multimarca se reconoce al BFW como un sistema completo que le da visibilidad a la industria desde campos en los que la moda puede florecer mucho más allá de la indumentaria. En la última edición se construyeron sistemas de conocimiento, conceptos y tendencias, las cuales dieron un vistazo de lo que estaría usando durante todo lo que sucedió en el año 2025.
La pasarela de apertura estuvo en la mente creativa de Jorge Duque y su colección “Gabinetes de curiosidades latinas” en donde los ojos de los espectadores no dejaban de descubrir el brillo de los detalles y la acentuación de nuevas figuras. Su propuesta fue más allá de lo que conocemos como “efecto halo”, eso que te impresiona tanto que influye en lo que puedas pensar después, en este caso, la maravilla del latinness. Duque regaló al público dimensiones e intención sobre el cuerpo femenino, reestructurando los cortes y pinzas del sastre, los cuales abrazaban y se fusionan con el cuerpo y el styling. La sutileza e intensidad de esta colección sobrepasó las fotografías y la evolución técnica de las prendas fueron notables. Los patrones geométricos en los textiles y el styling cerraron el círculo estético que representa al diseñador Jorge Duque en la apertura del Bogotá Fashion Week.
ENTRE PASARELAS, PUENTES, APLAUSOS Y FLORES
Las pasarelas siempre son un performance que se espera, es donde el concepto cobra más sentido y completa la intención de la marca y el diseñador. Es aquí donde se esperan las sorpresas y se tiene la oportunidad de enamorar a la audiencia por medio de la colección. Una de las joyas de esta octava edición fue la creación de Isabel Henao con “Garden by the sea”, prendas sentidas como un love affair de media noche, encantador y delicado. Todas las miradas se paseaban por cada uno de los diseños y sus elementos realizados con la fineza del brillo y la exquisitez del textil.
Representando el comercio y la esencia de Bogotá hizo presencia en la colección colaborativa el puente, en donde las marcas de Restrepo y San Victorino (teniendo a Pilar Castaño como curadora) tuvieron el espacio para ser contemplados desde otra dimensión e intención, resaltando así el valor de marcas locales. Los creativos que siempre han estado y estarán presentes en la historia y estética de lo que ha sido Bogotá durante los años.
Las flores y los aplausos fueron evidentes gracias a la emotividad traducida por medio de las prendas y su tiempo en pasarela. Marcas que le ofrecieron un tributo al contexto histórico del país, a los ancestros y las técnicas que con esfuerzo se ha mantenido hasta la actualidad. Porque cuando la identidad, las buenas ideas y la cultura se unifican, nacen colecciones como Alirio (capítulo 1: temporada de lluvias), entre tejidos y la república, realizados por La Petite Mort, Cubel y Alado. Que buscan traducir historias, comunidades e incluso presentar zonas del país olvidadas por medio del diseño. Estas son otras formas de comunicación y de entendimiento, en donde la herencia se transporta por medio de la moda, sin dejar de ser parte de nuestra cultura.
¿EN EL BFW LA MODA LLEGÁ MÁS ALLÁ DE LOS OJOS?
La moda siempre busca la manera de salir del molde, sus posibilidades son más infinitas de lo que se cree. Ella cambia el rumbo del mundo cada año, retoma el pasado y convierte en futuro, reúne a las personalidades más distintas en un mismo lugar, con un objetivo compartido. Los tres días de evento en el Ágora tuvieron muchas fashion lists, con nuevas maneras de evolucionar las marcas, los negocios y en donde actualmente todo vuelve a empezar, las carreras creativas. Un universo que abre sus puertas y posibilidades cada año para recibir y potencializar las almas artísticas que desean elevar la moda nacional e internacionalmente desde varios pilares que hacen parte del BFW25.
El primero, fueron las amplias conferencias y diálogos sobre la interpretación del mercado, la moda inteligente, la tecnología y la tradición, de cómo se pueden expandir las ideas y posibilidades, y así poder ofrecer otras herramientas al sistema moda.
Uno de los conversatorios más memorables fue la colaboración entre la marca santandereana Sixxta x Sybilla by Falabella y el cómo lograron un mixer perfecto entre dos identidades aceptadas y queridas por el público sin perder la esencia de los involucrados. Va desde la estética divertida de Sixxta a la moda comercial de Sybilla. Mayra Jacinta (directora creativa de Sixxta) habló sobre los retos y oportunidades que significó esta propuesta, de los parámetros y flexibilidades dados por Falabella y de los nuevos conocimientos adquiridos; como el manejar una curva comercial con parámetros específicos. Esta colaboración logró su colección “Garabatos” con más de 6 meses de preparación, fusionando el conocimiento comercial de Falabella y la certeza creativa de Mayra. De este modo, Sixxta, una marca orgullosamente Santandereana aprendió otras maneras de trabajar en equipo mientras se expandía y afianzaba aún más sus raíces.
Por otro lado, cuando la moda, los negocios y la conexión se juntan, aparece el segundo pilar, el wholesale, en donde las palabras hacen match y viajan a un mismo destino, el crecimiento y la internacionalización.
El segundo pilar, el epicentro y la magia del evento, las pasarelas, la cara de la moneda para los espectadores. Y por supuesto, la tienda multimarca, de la cual hicieron presencia 140 marcas participantes. El éxito de este año no sólo se dio por el talento de las marcas, sino también por la dirección y organización de la curaduría del BFW integrado por la Cámara de comercio de Bogotá y Pilar Castaño. Proceso en el cual se acompañan a las marcas para su espacio en la muestra comercial y en el pre y pos de las pasarelas.
Bogotá ha sido foco de muchos talentos y avances ante el país y el mundo. Por medio del Bogotá Fashion Week esta red seguirá creciendo y acompañando el talento colombiano cada año, mostrando como en su última edición, diferentes enfoques, negocios y colecciones que le abren cada vez más el camino en la industria y el sistema moda.
En el 2025 la moda mostró su cara más versátil, con un excelente recibimiento de aproximadamente 31.000 asistentes en participación, la moda ha estado comunicando de una forma más atractiva y explícita, más directa al consumidor y mucho más digerible para todos los gustos y estilos. Para el 2026 se esperan muchas más personas conscientes de las nuevas propuestas, que seguramente seguirán siendo conceptuales y sensibles. La conexión con el público aumentará con el propósito de seguir alimentando una necesidad en la rutina (que ya no es vista como un deseo) y que sobre todo, haga parte del vocabulario diario de Bogotá, para continuar permaneciendo en el universo del BFW y así, fortalecer a los autores colombianos.
